
En otras ocasiones, hemos hablado de cómo la utilización de una iluminación adecuada puede ayudar a crear el efecto deseado y generar cualquier tipo de ambiente y, por qué no, de efecto. Desde invitarnos a probarnos más ropa de la prevista hasta entrar en un restaurante que en otras circunstancias habríamos descartado.
Algo similar ocurre con las cafeterías. El momento del café es sagrado, una pausa en el día al día en la que tomarnos un respiro. La iluminación desempeña un papel de primer orden. La creación de un ambiente cálido, acogedor y relajado son las pautas.
Una forma de conseguirlo es mediante la utilización de una iluminación en dos fases. Una primera, basada en una iluminación general empotrada de bajo consumo con tono cálido y con posibilidad de ser regulada de cara a crear la atmósfera deseada. Y, una segunda, en la que se acude al empleo de apliques o focos directamente dirigidos a las mesas. Éste es el caso, por ejemplo, de los cafés Starbucks, cuya iluminación ha realizado Lámparas Oliva.





