
La iluminación existente para dar mayor protagonismo a las obras de arte, con independencia del espacio en el que éstas se encuentren, es amplia y muy variada. A los apliques diseñados para iluminar arte más tradicionales, se unen ahora propuestas menos intrusivas decorativamente, orientadas a la iluminación de cuadros en domicilios particulares.
Una buena opción son los halógenos empotrables en el techo, en la medida que proporcionan una iluminación homogénea con un efecto que da la sensación de que la iluminación “sale” del propio cuadro. Esta alternativa respeta las características básicas de la iluminación de arte: no cambia los colores y no calienta.



